Testimonio de una devota de la Divina Misericordia

Este apostolado surge del camino espiritual de nuestra hermana en la fe, Maryana Avendano, quien se encontró con la devoción a la Divina Misericordia en un momento de profunda búsqueda espiritual. 

Fue a través del Diario de Santa Faustina que nuestra hermana, descubrió la inmensidad del amor de Dios y la profundidad de su Misericordia. Las revelaciones de Jesús a la Santa Polaca resonaron profundamente en su corazón, ofreciéndole un consuelo y una esperanza que nunca había experimentado antes. Cautivada por el mensaje de la Misericordia Divina, decidió compartirlo con otros y creó la cuenta de Instagram «Tu Divina Misericordia» en 2021.

La imagen de Jesús de la Divina Misericordia, con sus rayos de luz roja y blanca, se convirtió en un símbolo de gran importancia para Maryana Avendano. La contemplación de esta imagen le proporcionó una paz interior inigualable y la impulsó a confiar plenamente en la Misericordia de Dios.

A medida que profundizaba en su devoción, Maryana experimentó una transformación personal significativa. La ansiedad, el desaliento y la desesperación fueron reemplazados por una profunda paz y una confianza inquebrantable en el amor de Dios. Convencida de que la Misericordia Divina es un bálsamo para las almas heridas, se propuso compartir su testimonio con el mundo.

Influencias en su devoción

La devoción de Maryana a la Divina Misericordia ha sido moldeada por varios factores. Su primer encuentro significativo con esta devoción se produjo durante un viaje a Roma en 2004, cuando asistió a la última bendición urbi et orbi del Papa Juan Pablo II. La bendición impartida por el Papa en aquel entonces, junto con el rosario bendecido que aún conserva, se convirtió en un tesoro invaluable para ella.

Además, su traslado a Estados Unidos y su asistencia a una parroquia dedicada a Santa Faustina la acercó aún más a esta devoción. En esta comunidad parroquial, nuestra hermana

aprendió sobre las diferentes prácticas devocionales asociadas a la Divina Misericordia, como el rezo de la coronilla y la celebración de las festividades relacionadas.

La devoción a la Divina Misericordia ha sido un pilar fundamental en la vida espiritual de Maryana. Su testimonio es un claro ejemplo de cómo la Misericordia de Dios puede transformar vidas y ofrecer esperanza en los momentos más difíciles. A través de su compromiso con la difusión de este mensaje, Maryana busca inspirar a otros a descubrir la profundidad del amor de Dios y a confiar en su infinita Misericordia.

Tu Divina Misericordia: un refugio de fe y amor

Nuestro apostolado «Tu Divina Misericordia» es una iniciativa que busca fomentar esta devoción, donde las personas puedan experimentar el amor de Dios y ser inspiradas a vivir una vida de servicio y compasión, siguiendo el ejemplo de Jesús y Santa Faustina. 

Desde nuestros inicios en 2021, hemos logrado un crecimiento significativo, con la creación de grupos de oración en línea y la difusión de devociones a través de las redes sociales, bajo el nombre de Ejércitos de Misericordia. Numerosos testimonios de sanación física y espiritual dan cuenta del impacto positivo que esta iniciativa ha tenido en la vida de muchas personas, y agradecemos a Jesús Misericordioso por ello.

Valores fundamentales del apostolado

Nuestro apostolado se guía por varios valores fundamentales que fortalecen nuestra comunidad y nuestras acciones. Inspirados por las palabras de Santa Faustina, buscamos reflejar la misericordia de Dios en todas nuestras interacciones y actividades.

Misión

Nuestra misión es transformarnos en la misericordia de Dios y ser un vivo reflejo de su amor y compasión. Como Santa Faustina escribió: “Deseo transformarme en tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que el más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma al prójimo.” Nos esforzamos por permitir que este atributo divino pase a través de nosotros, ayudando a todos a experimentar la infinita misericordia de Dios en sus vidas diarias.

Visión

Nuestra visión es construir una comunidad global de creyentes que vivan y compartan la misericordia de Dios, transformando vidas y corazones a través de la fe y la acción. Queremos que cada persona vea la belleza en el alma de su prójimo y acuda a ayudarle, siguiendo el ejemplo de Jesús y Santa Faustina. Como ella misma pidió: “Ayúdame Señor, a que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás sospeche o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.”

Valores

  • Fe: Creemos en la Misericordia infinita de Dios y en su amor incondicional por todos.
  • Oración: Valoramos la importancia de la oración diaria y la devoción a la Divina Misericordia.
  • Servicio: Nos comprometemos a servir a los demás, especialmente a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Jesús. “Ayúdame Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.”
  • Compasión: Nos dedicamos a mostrar compasión y empatía hacia los demás, escuchando sus necesidades y respondiendo con amor. “Ayúdame Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.”
  • Perdón: Practicamos y promovemos el perdón, reconociendo que todos somos receptores de la misericordia de Dios y llamados a extenderla a los demás. “Ayúdame Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás critique a mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.”
  • Solidaridad: Nos esforzamos por estar unidos y apoyarnos mutuamente en todas las circunstancias, compartiendo nuestras cargas y alegrías.
  • Esperanza: Promovemos un mensaje de esperanza basado en la fe en la misericordia infinita de Dios, alentando a todos a confiar en su amor y promesas.
  • Unidad: Trabajamos juntos como una comunidad unida, apoyándonos mutuamente en nuestra fe y misión.

Inspirados por Santa Faustina, buscamos que nuestros ojos, oídos, lengua, manos, pies y corazón sean instrumentos de misericordia, siempre dispuestos a ayudar y consolar a nuestro prójimo, y a vivir según los principios de Misericordia, como el perdón y amor que Jesús nos enseñó. “Ayúdame Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón.”